
Condiciones previas

TEST 1: inteligencia observacional
Se trata de que el perro realice asociaciones cotidianas que ha aprendido durante su estancia en la casa.
Escojamos un momento del día en que normalmente no sacamos a nuestro perro a pasear. Asegurémonos de que el perro está despierto y que se encuentra en el mismo espacio de la casa que nosotros. En el momento en que nos dirija la mirada, cogeremos silenciosamente el abrigo, las llaves y la correa del perro (si solemos usarla) y nos detendremos, sin adelantarnos hacia la puerta.
TEST 2: resolución de problemas
Con una lata vacía (del tamaño aproximado de una lata de sopa), alguna golosina o alimento y un cronómetro, podemos iniciar el ejercicio. En primer lugar, enseñaremos al perro el trozo de comida y dejaremos que lo huela. Después, con grandes aspavientos, colocaremos el trocito de alimento en el suelo y pondremos la lata vacía encima de forma que lo cubra. Pondremos el cronómetro en marcha y alentaremos al perro a que consiga la comi da.
TEST 3: aprendizaje medioambiental y de atención
Mientras el perro está en el exterior de la casa, nosotros o algún ayudante debe cambiar los muebles de sitio en una habitación que el perro conoce. Por ejemplo, podemos añadir unas cuantas sillas a la habitación, desplazar un mueble grande al centro de la sala, colocar una mesita en un rincón inusual, adelantar una silla de pared hacia el centro o desordenar los muebles de una forma que se note que la habitación ha cambiado de aspecto. Seguidamente introduciremos al perro en la sala, dispararemos el cronómetro, y permaneceremos inmóviles.
TEST 4: resolución de problemas
Se necesita una toalla grande de baño, una manta pequeña o un retal de tela pesada. Antes de comenzar es importante asegurarse de que el perro está despierto y activo y, después, le ofreceremos la toalla para que la huela. Seguidamente, mediante un movimiento rápido (podemos practicar antes de que el perro entre en acción) cubriremos la cabeza y el cuello del perro con la toalla de forma que no pueda ver nada. Pondremos el reloj en funcionamiento y esperaremos en silencio.
TEST 5: capacidad de aprendizaje social
La iniciaremos en el momento en que nuestro perro esté sentado a unos dos metros de distancia de nosotros pero sin haberle ordenado que se siente ni que permanezca quieto. En ese momento, lo miraremos fijamente a los ojos. A partir del instante en que el perro nos mira, contamos mentalmente hasta tres y le dedicamos una enorme sonrisa.
TEST 6: resolución de problemas complejos
Usaremos una toalla pequeña o un paño de cocina (no sirve la misma toalla del ejercicio número 4). Enseñaremos al perro una galleta y se la acercaremos al hocico para que pueda olerla durante 5 segundos. Acto seguido, exagerando el movimiento, colocaremos la galleta en el suelo y, mientras el perro observa detenidamente, le echaremos la toalla encima para que la cubra. Con el reloj en marcha, alentaremos al perro a que se haga con la galleta.
TEST 7: memoria a corto plazo
Debe siempre realizarse antes que el test número 8. Es importante realizar el ejercicio en una habitación de tamaño normal que no contenga muchos muebles u otras piezasque obstruyan el paso. Necesitaremos un trozo de comida que no desprenda un olor fuerte (de lo contrario la capacidad de olfato del perro falsearía los resultados). Si no tenemos la seguridad de que nuestro perro se sentará y permanecerá quieto hasta que le demos la instrucción, podemos pedir ayuda a alguna persona para que sujete al animal.
Para empezar, ataremos la correa al collar del perro y le obligaremos a sentarse en el centro de la habitación. Cuando el perro nos mire, le mostraremos el cebo. Puede ocurrir que el perro lo huela. Después, haciendo grandes ademanes (pero nunca emitiendo sonidos), depositaremos el cebo en una esquina verificando que el perro nos observe mientras lo hacemos. Sacaremos al perro de la habitación, le haremos dar una vuelta en círculo y lo conduciremos de nuevo al centro del cuarto. Este procedimiento de salir y entrar no debe durar más de 15 segundos. Le quitaremos la correa al perro y pondremos el cronómetro en marcha.
TEST 8: memoria a largo plazo
Debe realizarse inmediatamente después del test número 7. La disposición del espacio es idéntica a la anterior. De todas formas debemos colocar el cebo en un rincón diferente del que hemos utilizado en el ejercicio de memoria a corto plazo. Haremos salir al perro de la habitación durante 5 minutos. Seguidamente lo dirigiremos al centro de la sala, le quitaremos la correa y pondremos en marcha el cronómetro.
TEST 9: resolución de problemas y capacidad de manipulación
Necesitamos algún objeto parecido a una mesa baja, que podemos construir con libros de gran tamaño o con un tablón de madera apoyado sobre ladrillos, lo equilibraremos de forma que no se balancee con el fin de que el perro no pueda desmontar la «mesa». Se trata de montar una estructura parecida a una mesa con el tablero lo suficientemente cercano al suelo para que el perro no pueda introducir la cabeza por debajo pero también lo suficientemente alto para que pueda meter las patas por debajo. Una altura de siete u ocho centímetros es la apropiada para perros de talla mediana. También puede utilizarse un sillón o un sofá. Cuando el perro nos mire desde una distancia cercana, debemos enseñarle el cebo y dejar que lo huela, y, después, depositaremos el cebo debajo de la instalación o mueble haciendo gestos vistosos. Con el reloj ya en marcha, animaremos al perro a que lo coja.
TEST 10: comprensión de lenguaje
El perro tiene que estar sentado cómodamente a unos dos metros de distancia de nosotros como mínimo. Con el mismo tono con que solemos llamar a nuestro perro, pronunciaremos la palabra «nevera».
TEST 11: proceso de aprendizaje
La mejor manera de medir la capacidad de aprender es comprobando si nuestro perro ha aprendido bien lo que le hemos enseñado. Para este objetivo, utilizaremos una orden completamente nueva para los perros, la orden «enfrente». Esta palabra, al ser desconocida para el perro, produce que responda con un comportamiento nuevo. El animal abandona su posición «inicial», avanza un paso, para colocarse de frente hacia nosotros y se sienta con el morro apuntando a nuestras rodillas. Si deseamos que no haya ningún error en los resultados, hemos de aplicar la prueba en unas condiciones normales y constantes. Es muy importante seguir las instrucciones al pie de la letra en lo que se refiere al número de repeticiones y a la clase de movimientos durante el entrenamiento. Esta prueba es más larga que las otras, en total durará unos 10 minutos.
Necesitaremos una bolsa llena de golosinas para perros. Durante esta breve tanda de ejercicios y entrenamiento, tendremos que alabar al perro continuamente. En primer lugar, el perro debe sentarse en la posición «inicial», es decir, al Iado de nuestra rodilla izquierda. (dando por hecho que el perro conoce esta orden. Si no es así, antes debemos enseñarsela ) El perro debe tener el collar puesto y la correa atada .
Pruebas 1 y 3 : para empezar pronunciaremos claramente la orden enfrente acompañada de una señal de la mano, es decir, daremos palmaditas leves en nuestras piernas, encima de las rodillas, con una o ambas manos. (Si por casualidad utilizamos de forma habitual la orden enfrente con otro objetivo, cambiaremos el término y diremos por ejemplo, delante.) Es natural que el perro no sepa qué queremos decir, por lo tanto, deberemos ayudarle a que tome esta posición. Lo haremos avanzando un paso o dos con nuestra pierna derecha, tirando de la correa horizontalmente con respecto a la cabeza del perro haciendo que éste se levante y avance un paso. Seguidamente, retrocederemos un paso con nuestra pierna derecha tirando de la correa de forma que el perro se gire hacia nosotros . Luego, obligaremos al perro a sentarse enfrente de nosotros. Después lo elogiaremos o le daremos una golosina. Volveremos a colocar el perro en la posición «inicial», al Iado de nuestra rodilla izquierda, y repetiremos el ejercicio.
Pruebas 4 Y 5 : son los mismos ejercicios que los tres primeros pero con la diferencia de que debemos detenemos un segundo después de haber dado la orden de enfrente, y cuando lo ayudemos a tomar esta posición intentaremos no moverla pierna derecha y, si lo hacemos, trataremos de que el movimiento sea lo menos perceptible posible.
Prueba 6 : esta prueba es un tanteo. Pronunciaremos la orden de enfrente pero no manipularemos al perro físicamente. Si el perro se desplaza de nuestro lado izquierdo y se coloca enfrente de nosotros, aunque lo haga de un modo torpe, le daremos 6 puntos . Haremos como si esta prueba fuera otro ejercicio más de entrenamiento, lo conduciremos a la posición original y lo recompensaremos con un trozo de comida.
Pruebas y tests subsiguientes: realizaremos 10 pruebas adicionales, como las de la modalidad 4 y 5, Y después una de tanteo, como la del número 6.
TEST 12: resolución de problemas complejos
Necesitamos un rectángulo de cartón de gran tamaño para que el perro no pueda saltar por encima de él cuando empieza el ejercicio. Haremos en el cartón una abertura vertical de unos 8 cm de ancho dejando unos 4 cm de margen en la parte superior e inferior. Después reforzamos el cartón atando o pegando con una cinta adhesiva dos «paredes» a ambos extremos del cartón (éstas pueden ser dos trozos de cartón o dos sillas) para que se mantenga derecho, Colocaremos al perro delante del obstáculo (alguien puede ayudamos a que permanezca quieto si es necesario) e intentaremos que nos preste atención y que nos mire a través del agujero del cartón. Haciendo grandes movimientos, le enseñaremos el cebo por la ventaruta y lo dejaremos caer al suelo a medio metro de distancia de la abertura, fuera del alcance de las patas del perro. En el momento en que pongamos el cronómetro en funcionamiento, le diremos a nuestro ayudante que suelte al perro al tiempo que le animamos a que obtenga la golosina.
Interpretación de los resultados del Test de Inteligencia Canina
La interpretación de los resultados es clara y concisa.
Stanley Coren es un prestigioso psicoanalista y profesor de la Universidad de Columbia Británica (Canadá). Doctorado en Psiquiatría en la Universidad de Stanford (USA). Es autor de varios libros, entre los que se destaca La Inteligencia de los Perros .

